Semana Negra 2010

Mañana salimos para la Semana Negra de Gijón 2010, fresquito, comida norteña, libros y buena compañía. No se puede pedir más.

¿Por qué escribir?

El viernes pasado me invitaron a dar un par de charlas en un instituto para celebrar el día del libro. Me di cuenta de algunas cosas interesantes ese día. En primer lugar que no soy un gran orador, quizá por falta de práctica, quizá por falta de dotes para ello. Con un público entregado puedo desenvolverme más o menos bien. Otra cosa es ya enfrentarse con un público adolescente, el cuál necesita de ser capturado desde el principio, extraído del prejuicio y embaucado con habilidad. Aprendí que, en casos así, no hay que tener misericordia: una conferencia es como una guerra y en el arsenal de todo orador debe figurar un buen uso del humor, que es el arma definitiva para acercarse sin despertar aburrimiento ni respeto exagerado. De todo se aprende y quizá, si hay una próxima ocasión, puedo aspirar a hacerlo mejor.

Como no tenía indicación al respecto, elegí hablar del libro desde el punto de vista de alguien que hace libros, que los disfruta pero que también los crea. Ese tema encontró algunas ramificaciones curiosas. En primer lugar apareció el tan famoso ¿Por qué se escribe? la respuesta que se me ocurrió es “y a quién le importa”. Descubrí que me da igual saber el motivo por el que escribo. No sé si es un deseo de trascender, si me gusta que me quieran, si adoro haber escrito o disfruto del acto de escribir. Bueno, miento, eso sí me pasa, cuando consigo llegar al estado superior de consciencia de una escritura fluida, sí lo disfruto. En esos momentos escribir es como una droga, un subidón, momentos maravillosos que coinciden con los tópicos al uso. Todo se va al garete si se consideran los efectos secundarios, las resacas de correcciones interminables que también forman parte de la creación literaria, que, según muchos, son la creación literaria.

La segunda cosa que descubrí es que, haciendo cuentas, escribir una novela lleva mucho tiempo, tanto que si lo cuentas te espantas.Si lo pienso fríamente, si me pagaran por ello, no lo haría, luego algo debo sacar en claro.

Vamos que no hay una cuenta en positivo que pueda justificar la escritura, porque por el dinero no es, se lo aseguro. Entonces… ¿qué se saca en claro?

Pues, curiosamente, después de darle un par de vueltas, creo que el motivo principal de la fascinación por la creación literaria, por encima del hecho de que, a ratos, es un trabajo fascinante, escribir es un gran desafio. Es como un ochomil que hay que superar, un reto personal, un reto fuera de toda lógica pero reto al fin. El objetivo es acabar, que lo escrito esté bien, que se publique, que se sepa que esa montaña de papel y letras la has coronado tú. ¿Vanidad? sí, un poco, pero también espíritu de superación. Es como si echaras carreras contigo mismo, y esperases vencerte.

Ganar es aprender, mejorar, hacerlo mejor, disminuir la brecha entre lo imaginado y lo reflejado en la mente del lector. Todo esto está muy cercano a otros retos intelectuales, tales como el arte en todas sus manifestaciones y la ciencia. Desafíos autoimpuestos o externos, complejos, difíciles, mucho más difíciles que las habituales absurdeces cotidianas, de eso se trata, de hacerlo porque esa novela inexistente está ahí, a punto de ser terminada, corregida, masacrada, reescrita, vuelta a corregir y, quizá, publicada.

De finales y principios

Si el principio de una novela siempre se modifica una vez que está acabada —cosa comprensible dado que cuando se escribe aún se está buscando el ritmo, la sonoridad el tono e incluso los personajes y el argumento.— Lo más sorprendente es que con los finales también me sucede. Mientras que el inicio debe ser una herramienta casi publicitaria, el final debería ser un colofón, algo que debe dejar un buen gusto en la boca, casi como el famoso sabor retronasal ese de los buenos vinos que yo,  ignorante en esas lides, no consigo apreciar. Un final cerrado es satisfactorio casi siempre; un final abierto a veces es más satisfactorio y otras menos, pero siempre es mucho más arriesgado; un no final en tensión, es garantía de buen recibimiento de la segunda parte, siempre que haya gustado la primera claro. Al final no sabe uno a qué carta quedarse.

Todo esto viene a cuento del final de Memoria de Tinieblas,  en el que estoy enfrascado ahora mismo que termino su tercera, y espero que definitiva, revisión. Explicar mucho es malo, explicar poco quizá también; cerrarlo todo es satisfactorio pero deja poco a la imaginación del lector; no cerrar nada lo contrario. Al final quizá esa una de esas habilidades que se resisten a la reducción a pasos lógicos y concretos de las cuales está el oficio de escribir lleno. Supongo que para cuando lleve escritas dos docenas de novelas ya me salga bien, o eso espero.

Perdón

Llevo una eternidad sin publicar una entrada, lo cierto es que no tengo perdón del monstruo de espaguetis voladores. Voy a intentar redimirme publicando algo cada semana. A ver si lo logro.

Recomenzando

Bueno, a ver si ahora le dedico algo más de tiempo al blog. Acabo de terminar de actualizarlo a la versión 2.5 de WordPress y he cambiado un poco el diseño, aunque no descarto volverlo a cambiar, no me acaba de convencer del todo. Aunque previo a eso, debería engordarlo un poco. A ver qué tal.

Empezando

Tras mucho tiempo de darle vueltas, de pruebas y retrasos, al final me he decidido a crear una pequeña página web como escaparate de mis creaciones. Como en esas tiendas de pueblo, en las que se vende un poco de todo y sin ningún horario establecido, aquí habrá cosas frescas, cosas antiguas, enlaces a artículos o críticas que publique o se publiquen por ahí, comentarios o aclaraciones y alguna lista de cosas publicadas, si me acuerdo.

Es también mi intención crear un almacenillo, con mesa camilla, café y picatostes, dónde conversar con aquellos que quieran comentar algo sobre mis obras. Tendrá la cafetera siempre encendida, para las visitas.

Seguramente se me ocurran, o me den pistas, para más cosas que pueda ir poniendo por aquí. Las sugerencias son muy bienvenidas

Bueno, pues vamos a ello