Crónicas de tinieblas II

Victor-Conde-portadilla_redEstá es la entradilla ilustrada al primer cuento de la antología. Canción de cuna para un Fableghast está ambientado en los años del rey Guillermo I el cazador, concretamente en 1697.
Del rey Guillermo se decía que sería recordado más por las bestias del monte, a las que daba caza sin descanso, que por su pueblo, cuyo gobierno fue entregado a las manos de validos y secretarios.
Los que tuvieron intimidad con su vida, saben que no solo dejó en manos ajenas las cuestiones del gobierno, sino otras también harto trascendentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crónicas de Tinieblas I

Portada-cronicas-de-tinieblas-sin-textura_reducidaPrevia a la publicación de la antología, voy a ir subiendo aquí comentarios sobre las ilustraciones que pudieran ser de interés para los posibles lectores. La primera ilustración a comentar es la portada. Realizada por JuanMiguel Aguilera con su impectable técnica 3D, ilustra un momento de un día cualquiera en el campo de volateros de Madrid. Las máquinas que vemos siendo preparadas para el vuelo no son exactamente aviones, sino algo mixto entre un avión y un dirigible. Se trata de cuerpos huecos dónde se instalan contenedores de gases más ligeros que el aire (hidrógeno o helio si se consigue). La utilidad de los contenedores es conseguir que la estructura del aparato sea tan ligera que casi flote. Al no tener peso, la masa a elevar por las alas y propulsores de los aparatos es pequeña, consiguiéndose varias cosas:

  • La primera es la necesidad de alas no muy grandes y propulsores no demasiado potentes.
  • Las velocidades de vuelo no tienen por que ser muy altas, con lo que se ahorra combustible y bajan los requerimientos técnicos del aparato, así como la facilidad de manejo.
  • Como contrapartida, menor velocidad produce también más tiempo de vuelo. Es un medio de transporte más lento que los aviones que conocemos de nuestro mundo.
  • Tampoco se necesitan campos demasiado preparados, ya que la presión que las ruedas ejercen sobre el suelo es pequeña.

En la ilustración se puede atisbar el perfil de un Madrid muy diferente al que conocemos, el madrid ucrónico y Steampunk de Crónicas de Tinieblas.

 

 

 

 

 

Crónicas de Tinieblas, está llegando

Portada-cronicas-de-tinieblas-sin-textura_reducidaEstá a punto de llegar, asoma ya en esta realidad, Crónicas de Tinieblas, diecisiete historias fascinantes destiladas de las mentes de Santiago Eximeno, Alfredo Álamo, Josué Ramos, Juan Carlos Herreros Lucas, Joseph Remesar, Víctor Conde, Fernándo Ángel Moreno, Gabriel Díaz, Ludo Bermejo, Chus Alvarez Martínez, Alberto García-Teresa, Ramón Muñoz, Pedro López Manzano, Sofia Rhei, Raul Montesdeoca, Cristina Jurado y Josemi de Alonso, con una extraordinaria portada de Juan Miguel Aguilera, una superproducción literaria en manos de Sportula y Rodolfo Martínez, que recrea el universo steampunk de Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas.

Si quieren disfrutar de cómo habría sido la historia de España de haber muerto Felipe II en un accidente de caza en 1571, yo no me lo perdería.

 

 

 

 

 

Reedición de Danza de Tinieblas

Después de un tiempo de estar descatalogada, Danza de Tinieblas, gracias al buen hacer de Rudy y Sportula, va estar disponible en formato digital y en print on demand. Ni que decir tiene que le tengo un especial cariño a las aventuras del cabo Salamanca y que me satisface que esten disponibles, y que sigan estando, para cualquier nuevo lector que no hubiera tenido ocasión de leer el libro antes.

Como avance, está es la portada. Gracias a trabajar en ella he descubierto lo fascinante del trabajo con el photoshop y las muchas posibilidades de esa herramienta, que ya manejaba pero no tan extensamente. Aunque, la verdad, no todo el mérito (o demérito) es mio, sino del modelo, mi buen amigo Alejandro Salamanca, quién no solo fue modelo del personaje protagonista de la novela sino que, amablemente, me ha prestado su imagen para la portada.

El villegas de triple cañón que maneja Salamanca es un arma formidable y un poco incómoda que merece una entrada particular.

Música steampunk

Metales
Muestra de metales

Si el steampunk aspira a crear un mundo coherente, mezcla de estética, historia y fantasía, de forma eficaz, puede usar el truco de alterar algún aspecto bien conocido del lector . Un elemento que elegí en mis escritos de este género ha sido  la música. Y como los libros no suenan, decidí centrarme en los instrumentos que la crean en la esperanza que sus sones, imaginados por el lector, fueran suficientemente creíbles y, a la vez, steampunk. En Danza de tinieblas no aparece mención a la música, pero sí en la aún inédita Memoria de Tinieblas. Con algo más de profundidad se menciona en el cuento largo, casi novela corta, Bajo estrellas feroces. Aparecen en esos textos instrumentos musicales no existentes pero que podrían haber existido bajo ciertas condiciones. Para ello partí de dos ideas: primero, la revolución que supuso la electrificación para los instrumentos musicales, sobre todo los populares. Se cuenta que la primera guitarra eléctrica fue un invento necesario para aumentar el volumen del instrumento, que de forma acústica es incapaz de destacar en una orquesta. Se inventó el conjunto guitarra-amplificador. Tomando la idea y cambiando la fuente de potencia de eléctrica a neumática de origen en una bomba movida por un motor, inventé el neumotrombón, los timbales neumáticos y otras cosas por el estilo, producto de tomar instrumentos tradicionales y potenciarlos con aire a presión. Luego, me pareció interesante hacer evolucionar alguno de ellos hacia lo eléctrico. No hay guitarras eléctricas en el mundo de Danza de tinieblas, pero sí algo parecido.

Resumiendo, estos son los instrumentos que aparecen en los dos textos:

Memoria de Tinieblas

  • Neumotrombón, un trombón mucho más grueso y largo que el real, que el ejecutante maneja con un pedalier que acciona la vara y un teclado de válvulas. La energía e s neumática y se modula con el pie. Es usado sobre todo en grandes orquestas al aire libre, sobre todo militares. hay versiones más pequeñas para interior
  • Xilófono mecanizado. instrumento de varillas móviles que percuten contra placas de metal disparadas por un mecanismo de tensión sobre placas de hierro dulce. La tensión la proporciona el ejecutante con el pie.
  • Autobombos. Enormes tambores hechos con troncos de árboles ahuecados. Hay versiones con membrana y sin ella. Los de membrana se percuten con un mazo mecánico. Los libres lanzan explosiones de sonido creadas por un depósito y una válvula de descarga calibrada.
  • Clarines neumáticos, multiclarines o simplemente clarines. Son Trompetas agudas alimentadas por aire comprimido. Pueden tener una o varias bocas. La modulación del sonido en vez de hacerse por válvulas se hace con una membrana flexible que se presiona con los dedos.
  • Cajetín. Tambores pequeños, de redoble. Un sistema de repetición los percute con la velocidad requerida por el ejecutante.

Bajo estrellas feroces:

  • Mitrolaúdes, Instrumento de cuerda amplificado neumáticamente por resonancia de una membrana metálica.  Se toca traidiconalmente con arco, pero han surgido ejecutantes que prefieren percutir las cuerdas con los dedos.
  • Mitrolaúdes eléctricos. Mucho más sencillos y modernos. La amplificación es electromagnética. Solo se tocan percutiendo.
  • Gargalia, gaita de tres bocas dónde el aire se alimenta automáticamente y el aliento del ejecutante solo sirve para modular la potencia.

 

Armas en Danza de Tinieblas

Después de que algunos amigos expertos en estas cosas de las armas me hayan aconsejado, he afinado mis ideas sobre como serían los revólveres Villegas que aparecen en la novela. En una ucronía con un nivel de desarrollo tecnológico como el que aparece en Danza de Tinieblas, las armas habrían evolucionado hasta alcanzar un nivel parecido al de finales del XIX, principios del XX. En esa época ya había armas muy sofisticadas, alejadas de las enormes y poco precisas pistolas de chispa y mecha. Como no haya nada más divertido ni más últil para estas cosas que investigar en la historia real, yo tenía en mente un arma real que parecía hecha a la medida de las necesidades de un cuerpo policial o militar como los Conjurados. Ese arma es el Colt 45 Peacemaker, que por cuestiones estéticas, e incluso prácticas, imagino pavonado en negro, sin brillos delatores.

Es un arma grande, de calibre 45 (11,53 mm), que mediante 2.6 gramos de pólvora negra (de ahí la humareda que se producía en cualquier tiroteo) lanzaba una bala de 25 g a 300 m/s, cosa que puede hacer mucha pupa y garantiza un alcance efectivo decente.

Como no podía ser de otro modo, el Villegas que lleva el cabo Salamanca no es igual que el arma que se ve en la foto. El original peacemaker es un revólver single action, que quiere decir que necesitas montar el martillo para poder disparar. El Villegas es double action, como otros revólveres más modernos, lo que significa que no necesitas amartillar antes de disparar, sino que el propio gatillo al ser presionado monta el martillo.

El mundo de las armas de fuego, como el de toda tecnología, es sorprendente. Hay un buen número de revólveres históricos que no tienen los seis tiros famosos de los peacemaker. Los hay con menos y con hasta diez, doce y más disparos; con un cañón o con varios, hasta hay cosas raras como sistemas con varios tambores. Los Villegas son más modestos, son un poco más aparatosos que los peacemaker para dar cabida al mecanismo de double action y a un tiro más que convierten el arma en un revólver de siete tiros. El sistema de carga es el mismo de los peacemaker, bala a bala con expulsión manual mendiante un empujador integrado en el cañón (es ese cilindro que se ve en la foto solidario al cañón).

Estoy intentando realizar unos diseños del Villegas reflejando todo esto que digo y añadiendo algun toque estético tal como un difusor al estilo de este monstruo 

En Memoria de Tinieblas, la segunda parte de la ucronía, los tiempos han evolucionado y los Conjurados ya no usan los revólveres Villegas, sino pistolas automáticas Ortmaexea de menor calibre (9 mm), pero más manejables y precisas.

Los tiempos modernos siempre son mucho más prácticos.

Terminando

Casi está ya… me quedan cinco capítulos de Danza de Tinieblas 2, ¡anda que no tengo ya ganas de verla acabada!, aunque aun queda casi lo peor, el largo y difícil proceso de la corrección. Con lo compleja que esta resultando la trama —un montón de situaciones y personajes relacionados— voy a tener que hacerme un mapa. 

Otro pequeño anticipo: 

Los camareros se habían retirado hacía ya rato, dejando sobre la mesa, cajas de puros y bandejas repletas de licores. Abrió una botella de coñac Don Juan y se sirvió en la copa. Luego miró la ilustración de la etiqueta, un óleo que la galería real del retiro exhibía aún. El viejo Don Juan de Austria, primero bastardo real, luego emperador por mor del filo de su espada y la fuerza de sus partidarios, miraba el horizonte incendiado del Toledo conquistado en la batalla que le dio el poder. A ese linaje habían jurado lealtad completa aquella caterva de viejos enfangados en sus propios privilegios. 

— ¿Observando al viejo rey, Castañeda?

— Sí. 

— Mucho ha transcurrido desde entonces.

Castañeda no contestó, se limitó a chupar del puro y mirar a su compañero de mesa, Quesada y Miguez, un hijo menor de una vieja casa noble que había ingresado en los conjurados como era tradición en su familia desde los propios tiempos del rey Juan. Como todos ellos, había perdido su herencia, su origen, la familia había simulado su muerte y la conchabía lo había acogido como otro hijo huérfano más. La conjura los desnudaba y los hermanaba en el juramento; les daba una identidad real, verídica, que pretendía ser inquebrantable y que luego vestía con los ropajes del disfraz que la oportunidad necesitase. Miró al ex-noble, bien vestido, elegante incluso, mantenía la compostura a fuerza de un desarrollado sentido de superioridad moral y natural, o al menos eso es lo que le parecía a Castañeda, que nunca había tenido ni un origen noble, ni un pasado al que echar de menos, y que siempre había adoptado los disfraces de sus tareas con la alegría de ser algo quien no había nacido destinado a nada.