Prospectivas

literatura de ciencia ficción en españolRecientemente ha sido publicada una antología de relatos de ciencia ficción en español, Prospectivas. He tenido el honor de ser invitado a participar en ella con un cuento inédito que es un homenaje al que considero uno de los mejores, sino el mejor, escritor de ciencia ficción de la historia, el polaco y tristemente fallecido Stanislaw Lem.

El libro está repleto de amigos y buenos escritores dirigidos por la mano firme y segura del antologista Fernando Ángel Moreno, a quién la ciencia ficción tiene una cosa más que agradecer y añadir a su inmensa labor de estudio y dignificación del género: está antología.

Gracias Fernando, gracias Salto de Página.

Presentación La última noche de Hipatia

El día 1 de Octubre, a las 19:30, se presentará en Estudio en Escarlata, la librería especializada en literatura de género sita en GUZMÁN EL BUENO, 46 (Esq. Fdez. de los Ríos) en Madrid, mi novela La última noche de Hipatia. La presentación quedará a cargo de mi buen amigo Alfredo Lara, que amablemente ha aceptado dicha tarea.

Y sí, a diferencia de las ruedas de prensa de los políticos, habrá posibilidad de preguntar todo aquello que queráis preguntar, ponerlo en evidencia, sacarle los colores o desvelar. Después, a todo aquel que haya aguantado incólumne, se verá recompensado con las dos ces, canapes y cava.

Pues eso, que todo aquel que quiera y pueda venir, será bienvenido.

La última noche de Hipatia

Portada

Por fin el proyecto culmina: el día 15 sale a la venta La última noche de Hipatia una novela que tiene como protagonista a la filósofa asesinada por una turba de cristianos en los tumultuosos tiempos en que la Iglesia pasaba de ser una secta judaica, más o menos popular, a la institución que regía imperios, nombraba emperadores y reglaba la vida de pobres y ricos.
Sí, es el mismo personaje que el de la película de Alejandro Amenábar Ágora, aunque dudo que sea la misma historia. En la novela se mezclan muchas cosas: la Alejandría del siglo IV, el fin de una era y el comienzo de otra, un personaje fascinante, un conflicto con tantas ramificaciones que llegan incluso a la actualidad —entre el estado laico y el estado teocrático—, y una aventura de viajes en el tiempo.
Si me permiten una opinión, creo que la novela podría haber estado centrada en la política, en la religión, en la historia, en la arquitectura o el arte, la ciencia, la astronomía, la filosofía, las matemáticas. De todo eso hay, pero sería más exacto definirla como la historia de un amor destinado a la tragedia, amor último, desesperado, intenso y sin futuro pero al mismo tiempo inmortal.

Espero que la lean y la disfruten.

La última noche de Hipatia, Editorial Alamut

Escribiendo otra cosa


Mientras algunos amables sufridores se leen el manuscrito de la segunda parte de Danza de Tinieblas, y después de un breve lapso de descanso, he comenzado con otro proyecto, la ampliación de una antigua novela corta.
Esa novela corta era el relato más largo de una serie o fix-up que le dediqué a los viajes en el tiempo. Sí, yo también he sucumbido a uno de los más divertidos leitmotiv de la literatura prospectiva cienciaficcionera. Me gusta especialmente de esa serie, a medias concluida, algo que tan solo es circunstancia, attrezo narrativo: la concepción del viaje en el tiempo, del tiempo mismo que escribí para los cuentos. La idea no es original mía, sé que hay científicos que incluso la valoran con gruesos desarrollos matemáticos. Intentaré explicarla.
Para entenderla hay que pensar en el espacio-tiempo como un continuo de cuatro dimensiones, tal y como decía Einstein, tres espaciales y una temporal. Para facilitar la visión de la idea a proponer vamos a reducir las tres dimensiones espaciales a tan solo dos, un mundo plano, y para hacerlo aún más visual, nuestro mundo, la tierra, se convertirá en un círculo dónde vivimos planos. Ese círculo lejos de ser estático se ve afectado por el tiempo. Si el círculo está dibujado en un plano xy, y elegimos el eje z como el del tiempo, el círculo se desarrolla, se convierte en un túnel que avanza por z. Si, en un ejercicio de exageración conceptual de los que nos permite la física, imaginamos el túnel desarrollándose desde el inicio del universo hasta su colapso y fin, tendremos un larguísimo túnel en el que cada sección será un instante de tiempo concreto, una rodaja de ese salchichón en que se ha convertido nuestro mundo.
Hasta aquí todo es bastante convencional. Lo bueno empieza ahora: imaginad que en ese universo plano, del cual nuestro mundo es un círculo, el tiempo no avanza igual de deprisa en un sitio que en otro. Habrá regiones del espacio que adelantarán a otras. Podría darse el caso de tiempos negativos, regiones que no solo no avanzan, sino que retroceden. ¿Qué supone eso? algo muy simple, que desplazándose de forma adecuada en ese espacio bidimensional podríamos recorrer una curva temporal avanzando a un tiempo futuro, o retrocediendo a uno pasado. En nuestro universo real, la teoría general de la relatividad, predice que haya zonas dónde el tiempo transcurra de forma diferente. De hecho, establece que no hay un tiempo referencial que llamar tiempo único, que dicho concepto carece de sentido. Aquí, en aras de la narratibilidad (si dicho palabro se puede usar y no hay ningún filólogo por ahí que decida vengarse por ello) me salto la necesidad de que la velocidad a la que se puede uno desplazar por el universo tiene un máximo tasable, que, curiosamente, impide que al moverse a regiones dónde el tiempo transcurre de modo diferente, se pueda violar la causalidad. Es una forma de verlo, se puede decir justo al revés y es igual de válido.
Volviendo a la literatura, en mis cuentos me salto eso a la torera y dejo a mis personajes que viajen en saltos espaciales a tiempos retrógrados y que luego puedan volver al curso general del tiempo con precisión, saltándome la causalidad, claro. Que lo hagan partículas, como al parecer los experimentos en mecánica cuántica apuntan, es una cosa, que lo pueda hacer un objeto macroscópico, otra muy diferente. Da igual, estamos imaginando una máquina en el tiempo, un artefacto mítico que, según algunos, ya ha saltado de la imaginería de la CF y es ya propiedad del inconsciente colectivo, listo para usarse por cualquiera que no necesite más que decir “funciona” y listo. Los escritores de CF no lo tenemos tan fácil, por desgracia, tenemos que montar parafernalias del estilo de la que estoy describiendo para permitirnos un vuelo plausible de la imaginación de nuestros correosos lectores, a menudo, muy bien formados en ciencia y tecnología.
Y la cosa no acaba ahí, se le puede dar una interesante vuelta de tuerca. Hemos descrito una estructura tridimensional dónde la dimensión Z es el tiempo, con valles y crestas de tiempos acelerados y retrógrados, pero que es una estructura estática. Se puede concebir algo así como un metatiempo, una evolución de esa estructura tridimensional (cuatridimensional en el mundo real). En ella el tunel del tiempo cambiaría, las cordilleras, las crestas y los valles crecerían o se aplanarían, todo cambiaría en función de ese tiempo por encima del tiempo.
¿Qué añade eso a todo el edificio conceptual que he montado para justificar algo que en realidad no necesitaba ser justificado para crear una narración interesante? pues yo creo que es divertido y tiene algo de ese vértigo conceptual que a veces se convierte en el sabor de fondo de la buena ciencia ficción, nada que pueda impedir disfrutar de la historia a un lector generalista pero que le puede dar un plus al lector de CF.
Volviendo a mis cuentos de viajes en el tiempo, escribí dos de ellos: uno ambientado en la Arabia del siglo III, el otro, el más largo, el que se esta convirtiendo una novela… es una sorpresa, aún. Siguen atentos a sus pantallas de lcd.

Terminada


Acabo de terminar el primer borrador de la segunda parte de Danza de Tinieblas: 130.000 palabras, unas cuatrocientas páginas ¡Uf!

Pero no todo el trabajo está hecho, ni mucho menos. Hagamos una lista de lo que queda:

1-Revisar el borrador

2-Reescribir lo que sea necesario y corregir el resto

3-Corrección de estilo (Pobre Nati)

4-Segundo borrador. Presentar a los primeros lectores

5-Recoger comentarios, madurar y revisar de nuevo

6-Tercer y definitivo borrador

7-Buscar editor (esta es la parte más dificil, me temo)

Simultáneo a todo esto, habrá que ir pensando en un título.

Bueno, no todo el curro se ha terminado, pero sí un 80%, creo yo. La cosa no está mal. Ahora a descansar unos días, a inicar otro proyecto que tengo en cartera, y después a retomar el tema y seguir el listado.

Y luego dicen que escribir es fácil 🙂

Apariciones


He publicado un par de cuentos recientemente.
Uno en el libro homenaje a los premios Ignotus de la AEFCFT editado por el grupo editorial AJEC. En él incluyo un cuento llamado Morita recogía flores, escrito en el verano de hace tres años, en el 60 aniversario de la masacre de Hiroshima.
Morita vive en Hiroshima, hace calor, es Agosto, y el aire huele a plomo. Me gustó cómo quedó, sobre todo por la superposición de puntos de vista y las diferentes visiones de los protagonistas.
El otro cuento publicado ha aparecido en Artifex, cuarta época, número 2. Siguiendo la nomenclatura de las series bajadas del emule, sería E0402. Se títula Bajo estrellas feroces. Es bastante más largo y también más ambicioso. Pertenece al mundo de Danza de tinieblas y era parte, junto con Víctima y vedugo y Negras Águilas, de un pretendido fix-up de cuentos que iba a integrar la segunda parte de Danza de tinieblas. Lo malo es que el tercer cuento, de título provisional Conjurados, se ha convertido en una novela de casi 400 páginas. Lo del fix-up mejor olvidarlo.
Bajo estrellas feroces es la historia de dos jóvenes de diferentes extracciones sociales, ella es morisca, él cristiano. También se diferencian en su actitud: él sigue las normas, no tiene especial interés por el riesgo. Ella es puro fuego y rebeldía, y sí tiene un especial interés por no seguir las normas, máxime cuando en la sociedad en la que vive la mujer aún no tiene plenos derechos. Por medio está la aviación en pleno desarrollo, una época de aventuras y desafíos parecidos a los vividos antes y después de la primera guerra mundial en nuestro mundo.
El cuento se puede leer aquí.

Finalista IX edición premio Río Manzanares de Novela

Pues sí, otra vez finalista, o mirando la botella medio llena: ¡otra vez finalista!, esta vez del premio Río Manzanares, convocado por la Empresa Munincipal de la Vivienda de Madrid. El premio sigue tan a rajatabla lo del secreto del que se presenta, que es obligatorio el sistema de lema y plica. Te descalifican si, de alguna manera, los ejemplares entregados llevan alguna indicación de tu identidad, y por no abrir los sobres, ni siquiera me avisaron para el fallo. Me enteré dos días tarde. Bueno, casi mejor, así no ha habido nervio ninguno.
La novela la titulé Tres motivos para morir en Madrid, puede verse en el listado de los finalistas aquí
Yo creo, sobre todo después de algunas mejoras que gracias a los amigos que se la leyeron introduje a ultimísima hora, la cosa quedo bastante bien. Me siguen gustando algunas de las ideas del argumento, y ciertos desarrollos de los personajes. Quizá la idea central, vista con distancia, se queda un poco corta para una novela.
Algun día de estos la tendría que dar un buen repaso e intentar publicarla. Veremos.