La música de las Tinieblas

Dicho así suena muy místico, esotérico y un poco misterioso. En realidad es algo mucho más luminoso e interesante. Enrique Blanco Rodríguez, músico y de los buenos, tras leer el capítulo de Danza de Tinieblas dónde se narra la visita al Teatrón de Johannes Salamanca, se sintió inspirado para escribir e interpretar un breve fragmento de la extraña música que acompañaba a la obra.
Ni que decir tiene que me pareció fascinante. No hay mayor recompensa para un escritor que inspirar la imaginación de los lectores.
Amablemente, Enrique me ha autorizado a poner la música aquí para que comprobéis qué es lo que Johannes Salamanca escuchó en el Teatrón.
Ahí va

Se me llena el cajón

LOS_DEMASIADOS_LIBROS
Podría parecer que no produzco mucho con mi método de escribir, o intentar escribir, 1000 palabras al día, pero la verdad es que se me están acumulando las novelas en el cajón a una velocidad preocupante
¿Es preocupante tener el cajón lleno? no lo sé, la verdad. Quizá sea bueno no publicarlo todo, dejarlo madurar, ir corrigiendo poco a poco y mejorando. Sí, es cierto, pero también frustra. Un escritor lo es porque escribe, primera parte, y porque es leído, segunda parte. El número de lectores no es ningún síntoma de calidad ni nada parecido. Más lectores no significan mejor escritor ni lo contrario, pero si que creo que es importante porque cierra el círculo del hecho de escribir. ¿Si no te lee nadie eres escritor? yo creo que no.
Ahora mismo tengo una novela juvenil en búsqueda de editor; otra novela adulta y un poco loca, en espera de un editor igual de loco; la tercera novela del ciclo de las Tinieblas terminada y en proceso de corrección (¡ay!) y una novela nueva en un 30 % escrito. Un montón de páginas que no han visto la luz, nonatas, vírgenes de los ojos arrobados o enrojecidos por la ira de los críticos y lectores.
Por una parte bien, si no lo leen, no pueden decir que está mal… je, je. Por otra parte mal, si no lo leen, tu trabajo no tiene sentido, ha sido un esfuerzo solipsista y vacío.
Sí, lo sé, tengo poca paciencia, es una de mis virtudes menos valoradas, soy culo inquieto, jamás podría haber esperado años (muchos) de constantes retoques y esfuerzos en definir el escenario al estilo Tolkien. En eso soy más Phillip K. Dick, quien parecía dejarse llevar por la prisa. Se puede decir de muchos de sus libros que son confusos, incoherentes, faltos de una revisión, pero no que no sean frescos y llenos de maravilla. A eso aspiro yo, aunque de momento me bastaría con poder publicar todo lo que escribo.

Presentaciones de Nos mienten

Este es el programa de las próximas presentaciones de “Nos mienten”

  • Jueves 10 de Septiembre a las 19:00
    MADRID FNAC nuevos ministerios. Al lado del corte inglés de Castellana. Presentado por Ismael Martínez Biurrun
  • Jueves 8 de Octubre, a las 19:30
    Librería Traficantes de sueños. Presentado por Alberto García-Teresa
  • Viernes 30 de Octubre, a las 19:30
    Librería Arriero, Torrejón de Ardoz. Presentado por Alberto García-Teresa

Emoción, sorpresa, tensión, más emoción, absurdo, equilibrismo, teatro, tragedia, todo eso y más. No os las perdáis.

Los enanos morales

No, no se trata de un nuevo título de Fantasía y/o Ciencia Ficción que estoy escribiendo. En todo caso se trataría de terror, terror del bueno, no del de sustos o ambiente, sino terror moral, de ese que está emparentado con los comunicados de la CEOE. Me quiero referir, saliéndome un poco de lo que es habitual en las entradas de blog, de los enanos morales, aquellas personas que sabiendo que el sistema es injusto prefieren pensar en que les favorecerá si solo piensan en sí mismos y sus economías y al resto que les den. No son, por tanto, aquellos pobres ignorantes que ni siquiera saben que los dados están trucados y juegan una y otra vez en la economía de mercado, con su único bien, que es el trabajo propio, y pierden también una y otra vez. No, los enanos morales son los que saben algo pero esperan que su habilidad, capacidad de rapiña y movimiento de codos serán capaces de elevarles desde el piélago de desesperados.
Si el ser humano es capaz y ha sido capaz, lo ha sido gracias a la colaboración. Y la colaboración se basa en el altruismo, yo doy hoy para recibir mañana. Cuando las sociedades eran pequeñas —grupos de no más de 50 individuos— bastaba la meritocracia. El mejor y el más esforzado era el líder. Cuando la cosa, gracias a la invención de la agricultura, creció y se necesitaron miles de manos para cultivar y gestionar grandes extensiones económicas, la meritocracia, en virtud de la distancia al líder, no funcionó, y se inventaron las sucesivas y nunca eficaces del todo, formas de organización social. ¿En qué momento aparecen nuestros enanos morales? siempre han estado ahí. Todo sistema ha tenido que ocuparse de ellos so pena de que se lo coman desde dentro. En la meritocracia igual que la visibilidad y transparencia del líder era total, los enanos morales que solo trabajan para sí mismos eran también evidentes. Cuando la cosa se complicó los sistemas de detección también se volvieron complejos. ¿Qué son sino los recaudadores de impuestos, en su versión funcional, sino detectores de enanos morales, de personas que toman del colectivo cuanto les da pero no tienen intención de colaborar con él?
Bien, pues tengo malas noticias. No funciona. Cada vez que las estructuras colectivas dieron paso a las individuales, hubo un colapso de una civilización, y los resultados fueron peores, mucho peores, que lo que nadie podría haber imaginado.
Eso en términos generales. Hay una lectura más concreta e inmediata. También tengo malas noticias para los cortoplacistas: en la pecera hay tiburones mucho más grandes y hábiles que vosotros, que no sois sino un copia reducida de los verdaderos defensores de esa filosofía, que son mucho más silenciosos, grandes y letales de lo que podéis esperar a ser nunca.

Steampunk y las fronteras

retroEl pasado viernes me invitaron a la mesa ¿qué es el steampunk? dentro de las jornadas steampunk celebradas en la casa del libro de Madrid. Ni que decir tiene que me lo pasé fenomenal. Entre otras cosas interesantes que se dijeron, parece que el steampunk como subgénero literario quiere respirar y salirse de los clichés victorianos, liberarse un poco de la herencia de su nacimiento y aspirar a usar la herramienta de la especulación retrofuturista en otras ambientaciones, otras historias, otros imperios. Me alegra sobremanera que la opción que yo elegí en el 2005 cuando escribí Danza de Tinieblas, sea ahora reivindicada. Entonces, como ahora, entendí que esa era la opción que me interesaba, porque también era la que más juego me podría dar. Y no es porque lo victoriano no sea un escenario fascinante, sobre todo ahora que se está convirtiendo a pasos agigantados en un arquetipo, si no lo es ya. Más bien era una preferencia personal, heredada de los tiempos en que no se podía escribir un relato de Cf sin que el protagonista se llamase John Smith o algo así. Esos tiempos han quedado ya, por suerte, muy lejanos.

También se mencionó un posible evolución del steampunk hacia el westerpunk, lo mismo pero ambientado en el WW (Wild West). Eh, bueno, Memoria de Tinieblas no deja de ser mi interpretación de las claves steam y ucrónicas en un escenario del salvaje oeste, aunque sospecho que no es lo mismo que se pretende con el Westernpunk.

Lo bonito y divertido de los subgéneros es jugar a transgredirlos, desafiarlos, derribarlos y mezclarlos. Los supuestos creativos son tanto o más divertidos cuanto más desafiantes son. Es este un negocio dinámico, constante, dónde las fronteras no duran mucho, ni se espera que lo hagan. No se acaban de crear una identificación positiva, unas claves de lectura, para que cualquier creador, lo primero que haga sea intentar transgredirlas.

Yo diría, incluso, que es uno de los pocos deberes que me impondría, si te dibujan fronteras, bórralas.

 

De nuevo en el tajo

250px-John_of_Austria_portraitPues por fin me he decidido, voy a ver si escribo una precuela de Danza de Tinieblas. Vamos que ya estoy en ello, avanzando muy despacio dadas las considerables tenebreces de los inicios de novelas para escritores de brújula. Menos de 500 palabras al día, es lo que estoy obteniendo, tengo capítulo y un cuarto.

Con esta nueva novela estoy intentando hacer varias cosas. La primera es que los secundarios tengan más enjundia. Me suele pasar que me centro demasiado en los protagonistas y se me desdibujan los secundarios. Para incidir un poco en ellos estoy haciendo que el foco de la narración vaya, incluso dentro de un mismo capítulo, de uno a otro. Tercera persona y pasado, que es una novela con visos de parecer, a ratos, antigua.

En cuanto al escenario, la cosa empezó difícil y cada vez tiene más color. Me explico. Al ir hacia atrás en el tiempo la narración es más histórica y menos ucrónica. Eso añade la dificultad de documentarlo todo mejor, pero aún retengo cierta capacidad para fabular (hacer el vago y no documentarme, sino escribir lo que se me ocurra) debido a que, como bien ha dicho ya mucho gente, en el universo de Tinieblas hay muchos puntos Jumbar. La narración está ambientada en la guerra de sucesión que llevó al poder a Juan de Austria. Una guerra geopolítica, económica, social y religiosa. Tiempos revueltos había en la península por entonces, tanto en la realidad como en la ficción. En la realidad los movimientos comuneros ya habían sido aplastados, pero el espíritu aún perduraba. En la ficción los judíos y los moriscos, que no habían sido expulsados, presionan al régimen pidiendo cambios, unos por abajo, moriscos, y otros por arriba, tirando a la burguesía, los judíos. Mientras, Roma y las alianzas centroeuroepas luchaban por quedarse con parte del pastel del Imperio o con él entero.

Un nuevo desafío, intentar que la trama incluya algo de humor, escenas divertidas, algo que equilibre la tragedia, que es lo que tiendo a escribir. Me gustaría esta vez alternarla con un contrapunto que aumente la diversión, incluso llegando al humor negro. Veremos que sale.

Una cosa interesante de esta nueva novela, el personaje de Juan de Austria no deja de crecer y mostrarse una buena elección. No creo que el real fuera otra cosa que un privilegiado más, pero parece por su biografía que habiendo pasado por una infancia mucho más normal que la de su hermano Felipe II puede que tuviera una visión menos sesgada de los asuntos políticos y sociales.

Nunca se sabe que saldrá de una cosa así. Últimamente me había preguntado acerca de qué escribía y cómo, si sabía elegir el público objetivo y cosas así.  Es una cuestión que he dejado aparcada de momento y esta, a pesar de que corro el riesgo de que sea tan  poco comercial como las otras, es una novela de las que me apetece escribir.