Dieselpunk

-—Motores diesel, desafio a la autoridad y juventud gamberra, ¿eso es el dieselpunk?
-—Sí, algo así. Se trata de crear un mundo diferente al actual suponiendo que haya habido un cambio radical en nuestro pasado, un suceso histórico e incluso un avance científico tal como un motor movido por diesel. Luego hay que contar una historia en ese mundo, algo que lo trascienda de algún modo.
-—Lo de punk lo veo, pero ¿Qué es el diesel?
—-Ah, eso es lo mejor. Es un líquido que se obtiene del refino del petróleo. Se puede usar en un motor de combustión interna.
—-Como propuesta estética lo veo bien, pero ¿qué incómodo, no?
—-Y peligroso. Es un líquido muy inflamable, el manejo puede ser problemático. Imagínate un choque de vehículos, sería un desastre.
-—Desde luego. Veo bien esos ejercicios intelectuales, pero como el carbón no hay nada. Anda echa un poco más que llegamos tarde a la tertulia.
—-Cuidado, vas demasiado rápido. Las calderas fresnadilla son muy sensibles a las grietas por calentamiento desigual, se rajan de arriba a abajo. He visto muchas así en el taller.
—-Bueno, tu serás ingeniero pero yo llevo toda la vida con los chasis Gomeznarro de caldera abierta y jamás me ha pasado algo así.
—-Has tenido suerte.
Los dos amigos se aplicaron a echar carbón de modo controlado en el horno situado en la panza del vehículo. Un cuarto de hora después, cuando estuvieron contentos con la presión del vapor, se encaramaron en la alta estructura y aceleraron hasta incorporarse en el humeante flujo del tráfico. A esa hora de la tarde, las calles de Madrid estaban saturadas de modernos vehículos movidos por la energía del vapor, capaces de transportar con seguridad a sus ocupantes a asombrosas velocidades de más de treinta km/h.

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