Castillos en el aire

IMG_1275

Tenía pendiente enlazar con el audio de mi intervención en el programa 169 de Castillos en el aire. Solo destacar la amabilidad y buen hacer de Javier. Un programa extenso, dónde me sentí supercómodo hablando de “nos mienten” y muchas otras cosas.

Ahí está Castillos en el aire

Firma en la Feria del libro de Madrid

Fiel a su cita primaveral, la Feria del Libro de Madrid ha comenzado ya. Un servidor, estará el día 13, Sábado, en la caseta de la librería Estudio en Escarlata, número 82, de 12 a 14 horas, firmando NOS MIENTEN y lo que me pongan por delante… feria

Dulces Dieciséis y otros relatos

Dulces Dieciséis es el título de un clásico del blues, Sweet Sixteen. También es el nombre de un cuento en el que un par de camioneros escuchan dicha canción mientras recorren la autopista interborealis, atravesando el paisaje desolado de un Marte del futuro.

Dulces Dieciséis también es el título de la antología de mis relatos publicada por Cyberdark hace muy poco.

32548858243da02

Lo acompañan otros cuentos:

  • “Una esfera perfecta”
  • “Tierra poblada de preguntas”
  • “El obrador”
  • “Quercarrán”
  • “El jardín automático”
  • “No bebía otra cosa que agua”
  • “Habítame y que el tiempo me hiele”
  • “Seda y plata”
  • “Los caminos del sueño” (premio Domingo Santos)
  • “Negras águilas” (premio Ignotus)

Lo que los une es que, primero, son lo mejor que he escrito en narrativa breve (salvando quizá dos o tres cuentos  más modernos), y segundo fueron escritos en los años 90, la época en que hubo una explosión de creatividad en el mundo de la CF y la fantasía hispánica.

Muchos son los que dicen que aquello se murió, que no quedo nada de aquella generación de tertulianos (nos reuníamos en tertulias físicas y manteníamos una furiosa relación personal) pero no estoy de acuerdo. Ahora mismo, cuando vivimos otra explosión de creatividad en el género, creo que aquella actividad construyó un escalón que no elevó el prestigio y la calidad de la producción fantástica todo lo que se deseaba, que no era otra cosa que alcanzar el reconocimiento académico y “culto”, pero tampoco fue una flor de un día, una excepción aislada y sin consecuencias. Creo que lo que está viniendo ahora de producción nacional, mucho de ello al menos, se apoya en el sustrato que dejamos, como nos apoyamos nosotros en su momento, en el sustrato creado por la generación anterior de creadores.

La conclusión debe ser sencilla: señores, aquí se escribe mucho y bueno. Tenemos defectos, uno de ellos y no el menor es la falta de una crítica eficaz y que no se detenga en amistades y contemplaciones, que haga su trabajo sin atender al mayor defecto y también la mayor virtud de nuestro carácter nacional: la imposibilidad de diferenciar entre relaciones humanas de amistad y las profesionales.

Muchos de esos cuentos son, a día de hoy, inencontrables. No hay forma de leer los fancines y revistas dónde fueron publicados. Tenerlos todos juntitos en un libro es un lujo que tengo que agradecer a Cyberdark, en esta su nueva iniciativa editorial.

Hay dos extras que hacen este volumen más interesante: la introducción firmada por Luis G. Prado el editor, y los comentarios, al estilo Asimov, de un servidor. Luis se despacha con una época que ya nos va quedando antigua, pero que fue muy, muy intensa. Yo también hablo de ella, pero desde un punto de vista mucho más personal y egoísta, que para eso soy el escritor y, por una vez, me han permitido hacerlo. Eso sí, al contrario que lo que hacía el buen doctor,  las introducciones van después de los cuentos, para no reventarle el argumento a nadie.

Si tengo que elegir un cuento de entre los publicados, me quedo con el extraño, weird diríamos ahora, “El jardín automático”. Quizá no sea el más divertido, ni el mejor de la antología, pero es que el a mi me resultó más satisfactorio escribir.

Yo, de ser ustedes, no me lo perdería.

La antigüedad clásica y la ficción

titulo
Por antigüedad clásica se suele definir el periodo de vigencia de las civilizaciones griega y romana, origen de nuestra cultura occidental. Son unos cuantos siglos, desde el VII a.C. hasta el V d.C.
A parte de la obsesión con los romanos que tienen en el canal de historia, que más bien debería llamarse canal RNO, romanos, nazis y ovnis, hay multitud de ocasiones en que la ficción ha usado esos escenarios. No es para menos. El atractivo que tienen los griegos y los romanos (de los egipcios hablamos otro día) da para mucho: desde la grandiosidad de sus escenarios, lo amplio de sus logros militares y culturales, hasta el puntillo, o puntazo, alienante que tienen esas culturas que se parecen mucho a la nuestra y, a la vez, sean muy diferentes.
No soy inmune a ese atractivo. La verdad es que no soy inmune a casi nada, menos a usar un escenario que gracias al amigo Sagan, me pareció fascinante: la Alejandría del siglo IV, punto de encuentro de cinco culturas, unas en declive, otras en deriva y otras en auge. Use ese escenario lo mejor que supe en La última noche de Hipatia.
En el congreso celebrado del 16 al 18 del junio pasado en la Bar-Ilan University, el profesor D. Luis Unceta Gomez, (Universidad Autónoma de Madrid), presentó una ponencia titulada “When Classical Antiquity and Present Meet: Traveling Through Time In Science Fiction” dónde uno de los dos libros sobre los que versaba era precisamente La última noche de Hipatia.
Ya me habían comentado que el libro había gustado entre los profesionales del mundo clásico, pero la verdad es que nunca me hubiera imaginado que pudiera formar materia de un congreso dónde se hablase de como ha tratado la literatura y el cine a la antigüedad.
Es una pena que las actas del congreso aún no puedan consultarse, porque el texto que amablemente el Profesor Unceta me dejó leer, es muy interesante y hasta me ha permitido remirar a mi propia obra de otro modo, que es una cosa que los autores no solemos poder hacer con facilidad.

Tres motivos para morir en Madrid

tres-motivos-portada-miniAún recuerdo el lejano momento en que se me ocurrió el argumento de esta novela. Ha pasado un eón desde entonces. Conducía en dirección al Festival de Cine de San Sebastián, invitado por la Productora de la película Stranded. Juanmi Aguilera y yo elaboramos la novelización de su guión para la película. A parte de pasarlo muy bien escribiendo el libro, aquella experiencia me sirvió, entre otras cosas, para poder visitar San Sebastián y el Festival, toda una experiencia que, por desgracia, no he tenido ocasión de repetir.

El caso es que volvía yo en coche, aburrido, pensando en mis cosas y me dio por pensar en un posible argumento para un guión de cine. Se me ocurrió la idea central de la novela de esa forma curiosa que algunas ideas tienen de llegarte a la cabeza. Ya he mencionado alguna vez la genial ocurrencia de Terry Prachett en Rechicero para explicar la creatividad, pequeñas partículas de inspiración que recorren el universo a la velocidad de la luz, traspasándolo todo como neutrinos furiosos hasta que impactan con la mente adecuada para provocar una cascada de creaciones.  Pues de repente no tenía argumento y un instante después había una idea lo suficientemente interesante como para construir una historia.

Dicen que es la forma correcta, ya lo he mencionado en otro post, idear y luego escribir. No me suele salir bien. Está vez la idea llego antes que las palabras. Elaboré un guión, que, como la mayor parte de los guiones no interesó a los pocos que lo leyeron (espera, ¿lo leyó alguien?). Una vez abandonado lo de los guiones, —más que nada porque era como pasarse la vida nadando en el océano y pretender, de repente, ponerse a volar— la idea me seguía gustando lo suficiente como para transformarla en una novela.

Hay tres voces principales, que en un principio quise hacer en un retrofuturo pasado, un lío de tiempos verbales que no funcionaba bien. Reescrita hasta ocho veces, en virtud de los sabios consejos de los lectores cero, uno, dos, tres, n…

La novela lleva escrita, en sus primeras versiones, desde el 2006. Ya ha llovido. Lo mejor de todo es que el tiempo ha conseguido limar muchas de las asperezas, dar más consistencia a los personajes, es una novela de personajes, y crear atmósfera. Sigo pensando en la historia en forma de imágenes, una película que he visto ya en mi cabeza unas cuantas veces, quizá demasiadas. De la película, a estas alturas, salvo solo algunas texturas de la luz de un Madrid inmerso en un verano agobiante. De la novela, sin embargo, me quedo con Alia Arredo y con la primera frase del libro. Si la leen quizá compartan mi preferencia.

En esas idas y venidas, a la novela la cuasipremiaron, previa presentación por mi parte, claro, en el IX premio Río Manzanares de Novela. Fue tan solo finalista, cosa de la que me enteré una vez habían sido dados los premios. Me hubiera gustado no ahorrarme la dulce angustia de la espera al veredicto.

No se puede contar mucho de la novela sin destriparla. Sí puedo hablar, y bien, de la edición. Saco de Huesos sabe mimar los textos y editarlos con cariño y precisión. La portada me gusta mucho, toda roja, dando sentido a la expresión ” a sangre” que se usa en maquetación.  Dada mi actividad como “ripper” en Facebook últimamente, mejor lo dejo y tan solo incluyo a continuación el principio, a ver si alguien se anima a leerla y comentarla, sobre todo comentarla, aunque sea bien:

“El amanecer es un caracol lento y frío que asciende por la espalda del verano. Mientras conduce por la A6, Alia ha estado tentada de encender la calefacción del peugeot. No lo ha hecho. Se toca la frente, la nota caliente y húmeda. Sin dejar de conducir, se limpia la cara con un pañuelo de papel mientras contiene una náusea. Con un volantazo que parece el tajo de un hacha, aborda el desvío a Collado Villalba.

Mantener la atención en la carretera es un esfuerzo que la está agotando.

Deja atrás Collado, la carretera empeora, se vuelve más oscura; los árboles se inclinan sobre la calzada, tapando la escasa luz del sol. El coche asciende con esfuerzo, enlazando curvas muy cerradas con cortas rectas llenas de baches. De los pinos gotea rocío; a pesar de que tiene las ventanillas cerradas, un fuerte aroma a resina y a hierba busca un hueco para colarse dentro de la carrocería del coche. Entre los troncos y las innumerables espículas, a lo lejos en la llanura, se vislumbran los colores de los edificios de Madrid, iluminados oblicuamente por el sol de la mañana.”

 

 

Sueños Negros

Acaba de ser publicada en Saco de Huesos, Sueños Negros, una antología temática de cuentos que tengo el enorme honor de compartir con Santiago Eximeno, un extraordinario escritor y un entrañable amigo.suenos-negros-portada-mini2

Sueños negros es una colección de pesadillas en tinta electrónica, escritas pensando en amargarles el sueño a los lectores. Sueños Negros no es una imagen pesimista del futuro, eso sería demasiado condescendientes, es el futuro mismo destilado en su esencia, filtrado de las miradas ñoñas, escurrido de esperanza conformista. Sueños Negros es la pesadilla húmeda de un neoliberal, el deseo secreto del empresaurio desatado, la consecuencia de dejar de soñar con el mañana y comenzar a temerlo.

Creen que exagero, prueben a leerlo.

Este es el índice de los relatos incluidos:

 

VEJEZ

Vaquerizo, Peor que la muerte
Eximeno, Toby

INFANCIA

Vaquerizo, Dad al César lo que es del César
Eximeno, Crisis

SOCIEDAD

Vaquerizo, Función social
Eximeno, 200

APOCALIPSIS

Vaquerizo,Más allá de la última esperanza
Eximeno, Carroña

DELITO

Vaquerizo, Quercarrán
Eximeno ,Te toca a ti

GUERRA

Vaquerizo, Indiferencia
Eximeno, Kamikaze

HUMANIDAD

Vaquerizo, El empresario
Eximeno, Islas de agua dulce

TRABAJO 

Vaquerizo, Diez segundos
Eximeno, Diez segundos más

FUTURO

Vaquerizo, DIOS
Eximeno, Tú eres la luz

 

Reedición de Danza de Tinieblas

Después de un tiempo de estar descatalogada, Danza de Tinieblas, gracias al buen hacer de Rudy y Sportula, va estar disponible en formato digital y en print on demand. Ni que decir tiene que le tengo un especial cariño a las aventuras del cabo Salamanca y que me satisface que esten disponibles, y que sigan estando, para cualquier nuevo lector que no hubiera tenido ocasión de leer el libro antes.

Como avance, está es la portada. Gracias a trabajar en ella he descubierto lo fascinante del trabajo con el photoshop y las muchas posibilidades de esa herramienta, que ya manejaba pero no tan extensamente. Aunque, la verdad, no todo el mérito (o demérito) es mio, sino del modelo, mi buen amigo Alejandro Salamanca, quién no solo fue modelo del personaje protagonista de la novela sino que, amablemente, me ha prestado su imagen para la portada.

El villegas de triple cañón que maneja Salamanca es un arma formidable y un poco incómoda que merece una entrada particular.

La indagación alterhistórica

Del buen hacer del alterhistoriador Marcos Hidalgo, nos llega una referencia a un arma rara y fascinante, el Villegas Calibre 50, una de esas vías muertas tecnológicas que nos enseñan que la evolución técnica nunca es una línea recta, más bien el camino sesgado de un cangrejo: dos pasos adelante, uno atrás.

Este es el enlace

Antología 2099

Un cuanto mío, Tierra poblada de preguntas, ha sido seleccionado para la antología 2099, lo cuál es un gran honor, más si tengo en cuenta que comparto espacio con tanto buen autor, incluso con el último cuento que publicó nuestro muy llorado Ray Bradbury.

Un lujo de edición y de contenido. Gracias a antologistas y editores.