Alba de Tinieblas, una sinópsis

Recientemente me han preguntado por la sinópsis de Alba de Tinieblas. Supongo que he acabado tan harto de escribirla que me costaba trabajo volver a pensar en ella para hacer algo tan lógico y tan útil  que pueda ir abriendo boca a los posibles lectores interesados. Pues ahí va:

Alba de Tinieblas sucede inmediatamente después de la muerte en un accidente de caza de Felipe II. Su heredero el Infante Don Carlos, repudiado por su padre pero apoyado por amplios sectores de la alta Nobleza y la Iglesia Católica, se hace con la herencia del Imperio. Pero al otro extremo del mediterráneo Don Juan de Austria también tiene aspiraciones dinásticas que defender. En alas de las fuerzas que se oponen a la restauración de los viejos poderes frente a la apertura a los nuevos aires europeos del humanismo más liberal -que Don Carlos no tuvo más remedio que abrazar tras la derrota de Villalar- Don Juan se convierte en el campeón de los judíos, los moriscos, los financieros, los humanistas y las nuevas religiones que campan por los anchas soledades de Castilla. 

Los pendones se han alzado, las alianzas se han fijado, los mercenarios pagados con el oro del Vaticano ya han cruzado el mar y desembarcado con sus extraños ingenios, todo está preparado para una guerra de sucesión que recorrerá la península durante el verano de 1572. 

¿Qué nada de esto sucedió de verdad? ¿Estás seguro? las vivencias de muchos personajes que guardan su voz entre las páginas de Alba de Tinieblas puede que te contradigan.

 

 

Alba de Tinieblas, estadísticas de la guerra

  • 160.000 palabras.
  • Tres años de trabajo (desde que empecé hasta el día de hoy, más o menos)
  • Cuatro correcciones gordas.
  • 45 personajes, aprox.
  • 12 líneas argumentales, aprox.
  • Toneladas de documentación (bueno, Megabytes)
  • Empollada de Photoshop para la portada
  • Sesión de fotos para las modelos
  • 5 pruebas de las imágenes
  • Un infierno de composiciones.
  • 10 lectores cero, aprox.

Y luego dicen que esto es fácil…

Parece que se ve la luz al final del túnel

papelesEspero que no se trate de un tren… Bueno, lo que puedo asegurar es:

  • Que la corrección de “Precuela de Tinieblas” está siendo un infierno
  • Que su título parece que será al final “Alba de Tinieblas”
  • Que que es posibles que al final sean más páginas de las previstas inicialmente
  • Quo odio los movimientos de tropas, las guerras y la secuenciación de eventos en una novela coral con más de diez personajes principales y muchos más secundarios.

A pesar de todo ello comienzo a ver el final del trabajo que me está llevando unos cuantos meses.

Es lo que tiene no tener más que una hora al día, y no todos los días, para trabajar. No me quejo. Al menos me está dando el fuelle para ir terminando en condiciones.

Lo malo, lo peor, lo terrible:

  • Que no será la última corrección que necesite
  • Que tengo que hacer la portada
  • Que tengo otra novela de 90.000 palabras escrita y por corregir.

Snif

Ganador del Celsius 232, premio de la Semana Negra a la mejor novela de Ciencia Ficción del 2016

Pues para gran sorpresa por mi parte, la semana pasada gané el premio de la Semana Negra a la mejor novela de CF del 2015 con “Nos mienten”.
Me siento profundamente honrado y feliz con este premio que hasta ahora se me había escapado tras ser finalista en dos ocasiones anteriores, con “La última noche de Hipatia” y “Memoria de Tinieblas”.
Debo agradecer al jurado su elección así como a la organización de la Semana Negra que, como siempre, estuvieron dándolo todo por crear y mantener vivo tan maravilloso y entrañable evento.

Aquí con el retos de los premiados en la SN 2016
Aquí con el retos de los premiados en la SN 2016

La música de las Tinieblas

Dicho así suena muy místico, esotérico y un poco misterioso. En realidad es algo mucho más luminoso e interesante. Enrique Blanco Rodríguez, músico y de los buenos, tras leer el capítulo de Danza de Tinieblas dónde se narra la visita al Teatrón de Johannes Salamanca, se sintió inspirado para escribir e interpretar un breve fragmento de la extraña música que acompañaba a la obra.
Ni que decir tiene que me pareció fascinante. No hay mayor recompensa para un escritor que inspirar la imaginación de los lectores.
Amablemente, Enrique me ha autorizado a poner la música aquí para que comprobéis qué es lo que Johannes Salamanca escuchó en el Teatrón.
Ahí va

Se me llena el cajón

LOS_DEMASIADOS_LIBROS
Podría parecer que no produzco mucho con mi método de escribir, o intentar escribir, 1000 palabras al día, pero la verdad es que se me están acumulando las novelas en el cajón a una velocidad preocupante
¿Es preocupante tener el cajón lleno? no lo sé, la verdad. Quizá sea bueno no publicarlo todo, dejarlo madurar, ir corrigiendo poco a poco y mejorando. Sí, es cierto, pero también frustra. Un escritor lo es porque escribe, primera parte, y porque es leído, segunda parte. El número de lectores no es ningún síntoma de calidad ni nada parecido. Más lectores no significan mejor escritor ni lo contrario, pero si que creo que es importante porque cierra el círculo del hecho de escribir. ¿Si no te lee nadie eres escritor? yo creo que no.
Ahora mismo tengo una novela juvenil en búsqueda de editor; otra novela adulta y un poco loca, en espera de un editor igual de loco; la tercera novela del ciclo de las Tinieblas terminada y en proceso de corrección (¡ay!) y una novela nueva en un 30 % escrito. Un montón de páginas que no han visto la luz, nonatas, vírgenes de los ojos arrobados o enrojecidos por la ira de los críticos y lectores.
Por una parte bien, si no lo leen, no pueden decir que está mal… je, je. Por otra parte mal, si no lo leen, tu trabajo no tiene sentido, ha sido un esfuerzo solipsista y vacío.
Sí, lo sé, tengo poca paciencia, es una de mis virtudes menos valoradas, soy culo inquieto, jamás podría haber esperado años (muchos) de constantes retoques y esfuerzos en definir el escenario al estilo Tolkien. En eso soy más Phillip K. Dick, quien parecía dejarse llevar por la prisa. Se puede decir de muchos de sus libros que son confusos, incoherentes, faltos de una revisión, pero no que no sean frescos y llenos de maravilla. A eso aspiro yo, aunque de momento me bastaría con poder publicar todo lo que escribo.